ENTREVISTA A WENDY RAMOS
Cuando se acabó Pataclaun fue un poco desastroso para mÃ.
Yo ya no pertenezco a ese grupo hace seis años. Es como una cruz,
porque te siguen relacionando de alguna manera con algo que
yo ya no tengo nada que ver. Fue una parte importante de mi vida,
fue bueno en su momento.
Cuéntanos de tus inicios…
En la Universidad de Lima con un grupo amateur de teatro nos planteamos tomar un taller de Claun. Lo tomamos y ahà empezó Pataclaun, duró once años. Conocà a July Naters, la directora y empezaron las obras de teatro, 4 o 5 creo, y luego el programa de TV. Me casé, me separé, con Ramón, maravillo. Tuvimos una muy buena relación, lo adoro, es una persona maravillosa, tenemos una súper amistad. Ahora tiene un hijito precioso.
Y ahora te dedicas a esta labor social con Bola Roja…
Yo estoy muy agradecida. Soy agradecida con la gente de Bola Roja, con la gente que nos apoya. Creo que estamos logrando que haya un respeto por el trabajo que hacemos. Creo que al comienzo la gente pensaba que serÃa algo pasajero, que era el payasito que va a hacer reÃr a los niños. Pero con mucha paciencia hemos logrado hacer que la gente lo vea como un trabajo profesional, que cuesta mucho trabajo, que hay mucha labor por detrás. Y los resultados que estamos obteniendo en términos de salud son muy importantes, no se trata solo de entretener.
¿Cómo es la dinámica con los niños en los hospitales?
Se trata de desdramatizar el ambiente hospitalario y hacer que el tiempo que esté ese niño internado se desarrolle de otra manera. No con tanta tensión, ni de manera tan densa. Sino que el niño recupere su juego, que recupere su alma infantil. Rescatar su parte san que tiene para que se recupere más rápido. Ya he hemos hecho estudios con la gente de la Cayetano que demuestran que esto efectivamente funciona.
¿Cómo fue para ti el terminar Pataclaun?
Cuando se acabó Pataclaun fue un poco desastroso para mÃ. Ahora toco lo de Pataclaun asà de lejitos, porque ya no me siento identificada con lo que hace Pataclaun ahora. Yo ya no pertenezco a ese grupo hace seis años. Es como una cruz, porque te siguen relacionando de alguna manera con algo que yo ya no tengo nada que ver. Fue una parte importante de mi vida, fue bueno en su momento.
Las cosas cambiaron. Cuando salimos de allà yo querÃa continuar haciendo Claun, pero me era imposible porque no habÃa otro grupo. Era o volver a Pataclaun o no hacer Claun, porque no habÃa con quien más hacerlo. Entonces decidà hacer otra cosa. Fue doloroso, porque estaba renunciando a lo que más me gustaba en la vida. Entonces formé un taller de despedida de Claun en México. Ahà me rompieron la cabeza porque me botaron abajo todo lo que yo sabÃa, me dijeron: “eso no es Claun, lo que estas haciendo no esâ€.
Resulta que los Claun es todo un mundo…
Yo no tenÃa ninguna información acerca del Claun. Durante 12 años yo no investigué, yo no sabÃa de dónde venÃa el Claun, qué tipos de Claun habÃa, dónde estaban, quiénes eran. Es un mundazo, hay un montón de tipos de Claun que yo no conocÃa. Entonces en ese taller se me abrió una puerta gigante, y me enteré de que existÃan los Claun hospitalarios. En un primer momento pensé que eran médicos que hacÃan Claun, pero luego me di cuenta que era algo distinto.
¿Cómo asà decidiste entrar a los Claun hospitalarios? Sé que hay una conexión con Patch Adams...
Me hablaron de Patch Adams, y yo no tenÃa ni idea, porque no habÃa visto la pelÃcula, y luego tuve una serie de coincidencias, por donde miraba lo veÃa, asà que me dije: no puede ser de que nunca haya escuchado de eso. Todo el mundo me hablaba de Patch Adams y yo veÃa algo relacionado por todos lados. Entonces lo que sucedió fue que una amiga iba a ir a una cena en Chile donde él estaba. Me preguntó si no querÃa escribirle una carta y se la mandé diciendo: “Deja de perseguirme, qué te pasa? No se de hacer eso, no se de Claun hospitalarios, estoy saliendo de eso ahorita, veteâ€.
La respuesta fue que me mandó dos libros autografiados por él, y una carta diciéndome que lo piense, y ahà es cuando yo comencé a investigar. Me di cuenta de que no era cualquier cosa, que era un trabajo muy profesional, muy delicado. Me fui a España con grupos que hacÃan este trabajo, y comencé a elaborar el proyecto. Lo presenté al hospital y me dijeron que sÃ, yo muerta de miedo porque era la primera vez que iba a trabajar con niños, además odiaba los hospitales. Con el paso del tiempo me di cuanta de que efectivamente era algo que funcionaba, y cada vez más y más alumnos se integraban.
¿Cómo fue la ocasión en la que Patch Adams vino a Lima?
Patch viene todos los años, él solo regresa a dos paÃses, Rusia y Perú. La primera vez que vino yo le escribà invitándolo. Él vino, todos nos enamoramos, su grupo se enamoró del mÃo y nosotros de ellos. Nos fuimos para Arequipa, Cuzco, Abancay, Iquitos. Ahora último regresamos a Iquitos, porque fue espectacular. Pintamos 90 casas, 57 Clauns de 7 paÃses, de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Todo quedó lleno de colores, fue una manera de llevar el Claun hacia allá.
¿Que proyectos tienes de acá a un par de años más?
Yo hoy en dÃa ni digo que proyectos tengo porque Bola Roja siempre me sorprende, siempre me presenta cosas que yo ni siquiera me imagino. Ahora me estoy encargando mucho de difusión en el exterior, por eso paro mucho de viaje. Estoy entrenando Clauns en Ecuador, por ejemplo.
Para finalizar, ¿Qué opinas de la comunidad gay?
Para mà la verdad, la gente es gente. Las mujeres, los negros, los hombres, los niños, los gays, nadie tiene por qué ser discriminado. Me imagino que ser gay debe ser muy difÃcil en este paÃs. Debe ser un desastre, recién ahora la gente se está abriendo a eso. Yo pienso que, con qué cara le tienes que dar permiso a alguien para que haga lo que quiera con su vida. El amor entre dos personas me parece que no tiene género ni sexo. Lo que sà me parece es que los gays se divierten más... (Risas).
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Entrevista por Chelin White.
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