Nací en Lima, en la Clínica
Santa Rosa, a 2 cuadras de la plaza Grau, bajo el
signo Piscis, un 2 de Marzo de 1951, día glorioso
para el Perú. Recuerdo a los 5 años, mi disco de
la Boda de Luis Alonso. Me despertaba por las mañanas,
mi prima me disfrazaba y me ponía a bailar cantando
en español. Me pintaba las uñas y todo. Me preguntaban
sobre qué quería ser de grande y yo respondía
que quería ser un turista. Después, el tiempo no
se equivocó, porque he conocido y radicado
en varias partes del mundo. Aun de pequeño, mi padre
Augusto Ferrando ya era reconocido en la radio,
luego lo sería en el teatro y finalmente
en la TV con el programa "Trampolín a la Fama".
Él influenció mucho mi vida por su disciplina, el
machismo del entorno familiar. Sin embargo, a mí
siempre me gustó ir contra la corriente.
No creo en esa frase de que "el gay no nace, sino
se hace". Es errónea porque yo nací en un hogar
súper machista, y si fuera así, yo creo que ahora
seria catchascanista.
En mi familia, somos 3 hermanos: Chicho que nació
en el '45, Rubén en el '46 y esta belleza que llego
en el '51. Estudié en el colegio Prescott
y luego en el colegio San Miguel. Y a los 15 años,
me gustaba grabar la voz pues me sentía amanerado.
Intentaba siempre corregir mi voz hasta los 17 años
hasta que me aburrí y decidí ser auténtico
y tal como soy. Al terminar la etapa escolar, influenciado
por mi padre, me convenció de estudiar Administración
de Empresas o Veterinaria. Para darle gusto, ingresé
a la Garcilazo al programa de Administración. Me
quede ahí 6 meses hasta que descubrí que los números
no eran para mí. Recuerdo mucho ese famoso librito
del "Debe y el Haber" (Contabilidad) y decidí que
debía dedicarme a otra cosa. Era un chico muy rebelde.
La mayoría de personas veían a mi padre, como el
Sr. de Sres. y sin embargo, yo era único que no
le hacia caso.
Así, no tuvo mejor idea de mandarme a estudiar Veterinaria
a Europa (1969). Primero, llegué a Alemania.
Al comienzo, fue difícil acostumbrarme teniendo
sólo 17 años, a vivir en un pueblito en la
punta de un cerro donde nadie hablaba español, ni
yo sabia alemán. Recuerdo que llamaba a la casa
y lloraba. Era un bebé grandote. Allí me
quedé hasta que aprendí el idioma. Luego,
me enviaron a Fribourg (Suiza) y con engaños no
estudié Veterinaria, sino Periodismo. Finalmente,
a los 5 meses, mi padre me visita y se da cuenta
que estaba estudiando otra carrera, y a pesar de
regañarme, entendió que el Periodismo me gustaba.
Pasan los años, y logra conseguirme un ingreso a
la BBC de Londres donde estudie Fotografía, Cine,
TV. Me gradué y regresé a Lima en 1973 e
ingresé a Panamericana como Director del
programa del Tío Johnny. Ahí solo fue debut y despedida
porque todo el sindicato se levantó en huelga
porque decían que era el hijo de Ferrando y que
no podía ingresar de frente como Director.
Sin embargo, en esa misma época ya habían contratado
como director a un argentino y nadie se quejaba
de él. Luego de ese percance, llegué a México
a trabajar en la Subsecretaría de Radio Difusión.
Hice documentales de Orozco, Rivera y Frida Kahlo.
Esto quizás fue muy importante ya que descubrí toda
la historia y arte Mexicano. Entendí que en el cine
latinoamericano, nos llevan mucha ventaja. Hay directores
grandes como Buñuel, en México. En 1980, volví a
Lima y en un café teatro presente "Una Eva y dos
Ferrandos" con Monique Pardo. Ahí me presentaba
como Georgia Brown y hacia un musical de Lisa Minelli.
Tal habrá sido el gusto de mi padre, que dos años
más tarde, decide llevarme a la famosa Peña
Ferrando y recorrí el Perú entero. En cuanto al
amor, mi papá siempre supo que yo era gay. Mantuvimos
una relación muy buena. Me compraba los aretes y
los collares para el show de Georgia Brown durante
nuestros constantes viajes. Él mismo diseñó
el traje e inclusive, cuando terminaba el espectáculo
en la peña Ferrando, él mismo ingresaba al
escenario, me jalaba la peluca y me presentaba como
su hijo. Nunca se avergonzó, aunque deba decirse
que tampoco fue oficial.
El problema llegó cuando conocí a Alfredo en 1979.
Mientras caminaba por Miraflores, ví a un
chico que venia con un pantalón de yute y una camisa
de costalillo. Tenia un buen cuerpo y recuerdo que
me prometió tierras. Pero solo me dio macetas, jajajaja.
Yo iba en el carro con mi amigo Lucho y él lo conocía.
Me lo presentó y fuimos a los baños turcos
de Pardo. Luego nos fuimos a una fiesta y no nos
volvimos a ver. Pasaron dos años, hasta que nos
encontramos en una discoteca. Yo había peleado con
la pareja que tenía, y él estaba libre. Nos
juntamos e ideamos irnos a una fiesta de año nuevo.
Por eso, la fecha de nuestro aniversario lo consideramos
el 1ro de Enero. Y es que desde esa vez decidimos
no separarnos hasta la fecha. Bueno, al darse cuenta
mi padre de que había decidido irme a vivir con
un hombre, fue algo inaceptable para él. Fue casi
1 año en que no nos veíamos. Me enviaba dinero por
medio de mi madre, o me contrataba para que filmara
en su peña. Luego, decidí irme a vivir a Costa Rica
a la casa de mi tío. Mi padre me enviaba dinero
y yo aproveché en enviarle el pasaje a Alfredo.
Ahí nuevamente se armo un
escándalo, porque pensaban que desperdiciaba el
dinero o que me llevaba al amante, etc. Así, caí
enfermo en Costa Rica. Durante ese lapso en que
vivíamos juntos allá, comenzamos a ganar
muchos premios como Mejor fotografía, Mejor Video
Original, y muchos otros más. Así que decidí grabar
un reel para mi padre donde yo le hablaba a la cámara
y le explicaba en imágenes en qué emplee
el dinero y cuales eran los frutos. La reacción
de mi padre fue de mucha emoción y decidieron viajar
todos a visitarme. Estuvieron en mi casa, donde
se dieron cuenta que tenía una sola habitación
con una cama y no hubo mayores problemas. Ya en
los últimos años de mi padre, Alfredo ha sido uno
de sus mejores amigos. Él le editó sus "Trampolines"
y era el único invitado extrafamiliar a la hora
de los almuerzos, incluso antes que a sus otros
hijos. Por eso, no sólo es necesario ser
rebelde. El hecho creo yo es que hay que demostrarle
a la gente que si no le haces daño a nadie, vives
tu vida y logras ser exitoso en algo, la gente te
va a aplaudir. Y es que el éxito, no tiene genero.
En fin, después de Costa
Rica, estuve viviendo en Los Ángeles, California;
luego, dos años en New York, tres años en Miami,
Guatemala y Colombia. Siempre trabajé en
lo mío, desde utilero hasta productor. En 1990,
mi padre sufrió un derrame cerebral y decidí irme
a Lima. Lo convencí de que a pesar de ser el hombre
orquesta, necesitaba ayuda para abarcar todo lo
que él hacia. Alfredo y yo regresamos de Miami e
inauguramos el Estudio, comencé haciendo video clips
para Patricio Suárez Vertiz, Los Pakines, Julio
Andrade. También, me gané la vida haciendo
comerciales y por supuesto mis mariconadas. Actualmente
me dedico a hacer shows, hago algunos comerciales
y participo en la telenovela "Qué Buena Raza!"
donde actúo como el padre Ramiro.
Mi llegada al Downtown fue por Tito. Yo había trabajado
en el 720 y él conocía mi estilo de trabajo. Cuando
él llega al Downtown, simplemente se jala a algunos
artistas y así fue como llegué al Vale Todo.
Me siento bien y quiero acotar por ejemplo que en
el ultimo show, "Los Dioses del Olimpo", hay una
parte que dice "Míralos!", y justo encienden la
luz más fuerte. Es alucinante sentirse en
medio de este escenario con mas de 1000 personas
mirándote. Esta sensación es deliciosa y sobretodo
los aplausos, el cariño con el que te saluda la
gente.