En tiempos electorales, y en los cuales se ha usado los derechos de los homosexuales con fines polÃticos, es necesario desempolvar algunas verdades que frente a oÃdos seudo santos. La homosexualidad no es un pecado, tampoco una enfermedad. Creemos que Dios nos creó homosexual, lesbiana, hombre gay, bisexual, o heterosexual. Es decir, no hay ninguna contradicción en ser gay o lesbiana y cristiano(a)/católico(a). El hecho de que la Iglesia nos rechace no implica que Dios nos rechace. Muchas de las iglesias, tanto católicas como protestantes, tienen una idea muy pervertida de la homosexualidad e incluso de la sexualidad humana en general.
No obstante, gracias a Dios, las investigaciones cientÃficas y sicológicas nos muestran lo normal que es la homosexualidad, sea femenina o masculina. En cuanto a la Biblia, expertos en las Sagradas Escrituras han demostrado que la Biblia no dice nada en contra de la homosexualidad.
Además, en los primeros siglos del cristianismo la Iglesia aceptaba a las/los homosexuales como hijas e hijos de Dios y hay indicaciones incluso que sus uniones en la iglesia fueron bendecidas.
El cardenal Cipriani ha definido en pocas palabras que la homosexualidad es “un error biológico†y que la homosexualidad es una abominación, ya que asà lo indica la Biblia en el LevÃtico 18:22. Por lo tanto, no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia. Bajo estas premisas solo nos queda manifestarle algo muy a nuestro estilo:
Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Nosotros mismos hemos aprendido muchÃsimo de sus incursiones en la polÃtica y los comunicados dictados por el mismo Dios referente a sus planes y a los que están y a los que no están incluidos en los mismos.
Y a tÃtulo personal, le doy infinitas gracias por enseñarme que Dios es amor y que todos somos sus hijos por igual. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que el LevÃtico, en sus versÃculos 18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final. De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bÃblicas en concreto y cómo cumplirlas:
e) Tengo un vecino que insiste en trabajar en el Sabat. El Éxodo, 35:2, claramente establece que ha de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podrÃa apañar usted este tema de alguna manera?
f) Un amigo mÃo mantiene que aunque comer marisco es una abominación (Lev 11:10), es una abominación menor que la homosexualidad. Yo no lo entiendo. ¿PodrÃa usted aclararme este punto?
g) En el LevÃtico, 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición?
h) La mayorÃa de mis amigos (varones obviamente) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que esto está expresamente prohibido por el LevÃtico, 19:27. ¿Cómo han de morir?