La publicidad y el SIDA
Las campañas de publicidad se han transformado en un emblema de la lucha contra la enfermedad. Las conferencias internacionales contra el Sida revelan la preocupación mundial que existe en torno a este mal. Paradójicamente, y pese a que las encuestas demuestran un alto nivel de conocimiento sobre las vías de transmisión de la enfermedad y las medidas de precaución que debe tomar toda la población, nuestro mundo se ha convertido en un triste ranking de personas infectadas, en cifras de aumento diario.
Cada año, es un promedio de 55 mil son los casos confirmados que pasan a integrar las cifras del mes. Pero cuatro de cada cinco, corresponden
a jóvenes entre los 20 y los 39 años. Desde 1995 hasta la fecha, diversos han sido los mensajes enviados a la población para advertir sobre los caminos que llevan a contraer este mal. Las imágenes son fuertes, desinhibidas, y van directo a las causas que ocasionan esta enfermedad.
Aún así, todavía no se diseña la campaña ideal. Esa que de sólo mirarla evite conductas de alto riesgo sexual. Y eso, considerando que a los jóvenes no les cuesta hablar de sexo. Menos en estos tiempos. Al parecer, el problema está en la escasa percepción que existe del riesgo. Los jóvenes siguen creyendo que el Sida no los infectará a ellos, sino al vecino, al amigo...
El mayor problema del Sida es aun estar relacionada para muchos (por ignorancia) como una “peste rosa”, pero es verdad los homosexuales han sufrido el cruel flagelo social de llevar una etiqueta que solo nosotros podremos retirarla.
La discriminación es otro problema. Hoy, el Sida sigue siendo una enfermedad que descalifica socialmente a quien la padece. Por esa razón, las campañas contra el mal deben ser fuertes, obvias, directas. Al Sida se le debe tratar como una plaga para tratar de detener su avance en la población.
De todas formas, los intentos valen la pena: adhesivos, carteles, videos, obras teatrales o programas de televisión. La idea siempre sigue siendo educar a la población. La estrategia: decir las cosas por su nombre.
Muchik